¡Buenos días a todos! Después de un pequeño parón, vuelvo con una receta de cocina muy rica que alegrará vuestras mañanas un poquito más. Se trata de un bizcocho de naranja y zanahoria, hecho con Thermomix.
Ingredientes:
- 250 gr de azúcar moreno
- La piel de una naranja
- 400 gr de zanahorias peladas y troceadas
- 4 huevos
- 240 gr. de aceite de girasol
- 250 gr. de harina de repostería
- 2 cucharaditas de bicarbonato
- 2 cucharaditas de levadura
- 2 cucharaditas de canela
- 1 pellizco de sal
¿Cómo lo hago?
Lo primero de todo es precalentar el horno a 180º.
Mientras alcanza esta temperatura, empezamos a trabajar con la Thermomix.
Para comenzar, añadimos el azúcar y la piel de la naranja al vaso y programamos 20 minutos, velocidad progresiva 5-7-10. De esta forma, quedará todo pulverizado. Reservamos.
A continuación, añadimos las zanahorias, previamente lavadas, peladas y cortadas en trozos no muy grandes y programamos 5 segundos velocidad 5. Reservamos en otro bol.
El siguiente paso es añadir los 4 huevos y el aceite, junto con la mezcla de azúcar y piel de naranja pulverizada, y programamos 30 segundos, velocidad 5.
Acabado el tiempo programado, añadimos las zanahorias reservadas y mezclamos 15 segundos, velocidad 4.
Incorporamos la harina, bicarbonato, levadura y sal y programamos 3 segundos, velocidad 6.
Una vez que la masa de nuestro bizcocho está lista, engrasamos un molde desmontable con margarina y espolvoreamos harina en él. Vertemos la mezcla del bizcocho y damos unos ligeros golpes en la encimera para que el bizcocho no quede con aire en su interior.
Por último, metemos nuestro molde en el horno y hornearemos el bizcocho 35 minutos a 180º.
Una vez enfriado, podemos espolvorear azúcar glas por encima de nuestro bizcocho. De esta forma, tendrá mucho mejor aspecto.
¡A disfrutarlo!
martes, 18 de diciembre de 2012
sábado, 8 de diciembre de 2012
Pan rústico con Thermomix
Hoy comparto con vosotros otra receta de cocina: un pan rústico buenísimo, hecho con la ayuda de la Thermomix.
Esta receta la he hecho siguiendo las indicaciones del libro Pan y Bollería, de Thermomix. Si aún no lo tenéis, os lo recomiendo. ¡Tiene unas recetas increíbles!
Como veréis a continuación, este pan es muy sencillo de hacer. Solo se trata de tener paciencia para respetar los tiempos que necesita la masa para poder levar correctamente.
Ingredientes necesarios
Masa madre líquida
100 gr de agua
5 gr de levadura fresca
100 gr de harina de fuerza
1 cucharadita de azúcar
Masa del pan
260 gr de agua
15 gr de levadura fresca
430 gr de harina de fuerza
10 gr de sal
50 gr de aceite
Masa madre líquida
¿Cómo lo hago?
Empezamos con la masa madre líquida, que habrá que hacer el día anterior para que leve correctamente.
La masa madre se utiliza fundamentalmente en panes de gran tamaño, para que se conserven con mejor textura de un día para otro, ya que son panes que normalmente no consumimos enteros el mismo día que los hacemos.
Hacer la masa madre no nos llevará más que unos segundos. Ponemos todos los ingredientes de esta masa en el vaso y programamos 15 segundos velocidad 3.
A continuación, retiramos la masa del vaso y la ponemos en un bol mediano, ya que esta masa triplicará sus dimensiones al levar.
Al día siguiente (conviene que la masa madre repose entre 8 y 24 horas), hacemos la masa del pan.
Lo primero será añadir el agua y la levadura y programar 10 segundos velocidad 3. De este modo, la levadura quedará completamente disuelta.
A continuación, añadimos la harina y el agua y programamos 30 segundos, velocidad 6.
Terminado el tiempo programado, amasaremos nuestro pan. Así, incorporamos la masa madre líquida y programamos 5 segundos, vaso cerrado, velocidad espiga. Durante este tiempo, iremos añadiendo el aceite poco a poco con el bocal.
Dejaremos la masa dentro del vaso hasta que se salga por el bocal.
Una vez que se salga, sacaremos la masa y la pondremos sobre una superficie lisa para darle la forma deseada (en nuestro caso, un único pan redondo), y colocaremos esta masa sobre la bandeja del horno, a la que habremos puesto papel de hornear. En este momento, le hacemos unos cortes al pan en su superficie con un cuchillo bien afilado que mojaremos con agua para que no se pegue a nuestra masa, y poder hacer los cortes limpios. Además, espolvorearemos harina por encima, lo que le dará ese toque rústico tan especial.
Al cabo de 1 hora, la masa de nuestro pan habrá doblado su volumen.
Con el horno precalentado a 220º, introducimos la bandeja con la masa de nuestro pan a altura media y dejaremos que se cocine durante 30-35 minutos.
Para que queden los bordes muy crujientes, podéis poner una bandeja con agua en la base del horno desde el precalentamiento del mismo, y además espolvorear en el pan agua durante la cocción. El vapor generado endurecerá los bordes del pan y de esta forma quedará muy crujiente.
Un vez que pasen los 30-35 minutos, nuestro pan estará listo. Es conveniente dejarlo enfriar antes de comerlo.
Además de un riquísimo pan rústico, tendréis un maravilloso olor a panadería por toda la casa.
¡Ya veréis lo rico que está!
miércoles, 5 de diciembre de 2012
Mascarilla de arcilla verde: magia para tu piel
Hoy os vengo a hablar sobre un producto casi milagroso para vuestra piel: la mascarilla de arcilla verde.
En mi caso, utilizo la de la marca Sakai, que podéis encontrar en cualquier herbolario.
La tenéis tanto en polvo (para mezclarla vosotros con agua y “fabricar” vuestra mascarilla) o en crema, lista para utilizarla.
Los componentes, tanto si la compráis en polvo como si la compráis en crema, son exactamente los mismos. La mascarilla en formato crema, únicamente está compuesta por arcilla verde (60%) y agua de manantial (40%), por lo que no puede ser más natural.
En mi caso, me costó alrededor de 8€ el bote de 380 ml, así que teniendo en cuenta lo poco que utilizas cada vez que te lo aplicas, es un precio mucho más que razonable.
Está indicado para pieles mixtas/grasas (en mi opinión, más bien grasas) y con tendencia acnéica. Como es una mascarilla un poco agresiva, en el caso de que tengáis la piel sensible, os recomiendo utilizar arcilla roja, ya que sus beneficios son similares a los de la arcilla verde pero es mucho más suave para nuestra piel.
En mi caso, y después de utilizar la mascarilla de arcilla verde una media de una vez cada diez días durante casi 1 año, os puedo decir que la mejora en mi piel ha sido increíble. Aunque aún tengo algunas marcas de acné (¡los milagros no existen!) tengo la piel mucho más limpia y pulida.
Para los que nos estéis muy familiarizados con la arcilla verde, se caracteriza por sus efectos antiinflamatorios, equilibrantes y desintoxicantes, purificantes y antibacterianos, y algunas de sus propiedades más relevantes son:
- Limpiar en profundidad
- Absorber y regular el exceso de grasa en la piel
- Minimizar e incluso eliminar los puntos negros
- Reequilibrar la piel
Además, en el caso de que tengáis alguna lesión, podéis aplicarla como cataplasma sobre la lesión, de esta forma os remitirá el dolor e hinchazón en caso de que hubiera.
En cuando a la aplicación, es como la de cualquier otra mascarilla para el rostro. Podéis aplicarla tanto con un pincel específico, como directamente con las manos (bien higienizadas, por supuesto). Dejaréis que actúe unos 15 minutos, hasta que se seque completamente (notaréis la piel bastante tirante, pero es completamente normal) y la retiraréis o bien con una esponja húmeda o bien directamente con abundante agua tibia hasta que no quede ningún resto. Inmediatamente después de retirarla, aplicad vuestra crema hidratante para el rostro, pues como digo la arcilla verde seca bastante la piel.
lunes, 3 de diciembre de 2012
Diciembre, sinónimo de Navidad
Pocas cosas en el mundo me gustan más que la Navidad, así que este fin de semana he aprovechado para comprar algunos adornos y darle un toque especial a mi casa.
Como no tengo mucho espacio para poder decorar, y tampoco me gusta que esté la casa sobrecargada, he escogido algunas cosas que, sin ser excesivas, le aportan ese toque navideño a la casa que tanto me gusta.
Todos los adornos los he comprado este fin de semana en Carrefour (todo por menos de 20€), así que suponiendo que queráis comprar alguno, podéis encontrarlos fácilmente.
Mis compras han sido:
- Un pequeño árbol de Navidad, ideal para ponerlo encima de una mesa o encimera.
- Un juego de bolas en color rojo. Son pequeñas, ideales para el arbolito.
- Espumillón rojo para la base del árbol. De este modo evitamos que se vean las poco estéticas patas del árbol.
- 3 muñequitos especiales para colocar en el árbol. Había mucha variedad, pero una tiene ciertas debilidades, así que me decidí por un Papá Noel, un muñeco de nieve y un calcetín.
También compré una vela roja en Ikea, con olor a frutos rojos. Me encantan estas velas, así que tenía la excusa perfecta para sumar otra a la familia.
Además de ésto que compré este fin de semana, también forma parte de mi decoración navideña alguien muy especial, aunque este señorito lleva conmigo más tiempo... ¡Más abajo podéis ver su foto!
Espero que os guste y, sobre todo, ¡qué os empiece a picar el gusanillo navideño!
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